Esta Ruta del Barranco Fondo considerada como Sendero Turístico, discurre de forma paralela por el cauce del rio Mezquín entre las poblaciones de Belmonte de San José, La Codoñera y Torrevelilla.
Existen otras rutas, partiendo de cada uno de los tres municipios, de carácter circular, es decir, comenzando y terminando en la misma localidad. Sin embargo la ruta que se señaliza como PR 13 discurre desde la población de Belmonte de San José a la de la Codoñera.
El rio Mezquín nace al unirse los barrancos de la Mina y La Cerollera, en las inmediaciones de la población de Belmonte de San José, localidad de la comarca del Bajo Aragón que ostenta el título de villa desde época medieval y que cuenta con un especial casco urbano de visita obligada.
El Barranc Fondo corre paralelo al río Mezquín que se va encajonado y adquiriendo formas mágicas y monumentales formando también un microclima en el que chopos y fresnos van diseñando el paisaje, y donde la huella humana es visible en las numerosas parideras de ganado construidas al abrigo de las salientes rocas.
Cerca del pueblo, las huertas abundan y allí encontramos el puente de Miranda.
Destaca en el primer tramo del sendero desde Belmonte de San José una discreta mancha de pinos (Pinus pinea) que da nombre a la partida. Éste pequeño piñeral alberga ejemplares de notable envergadura. Su adaptación al medio y su naturalización ha sido total, aunque todo parece indicar que los primeros árboles de esta especie fueron plantados ya en el siglo XIX. Resulta habitual la observación de aves en sus aparasoladas copas y troncos, tales como arrendajos (Garrulus glandarius), piquituertos (Loxia curvirostra) y pinzones (Fringilla coelebs) e incluso la presencia de ardillas.
Pasada la zona del Piñeral, el cauce comienza a encajonarse paulatinamente en el terreno. La vegetación ribereña forma pequeños bosquetes de fresnos (Fraxinus angustifolia), asentados muchos de ellos sobre la roca desnuda, buscando la luz y acompañados de la presencia de chopos negros(Populus nigrae) y de una densa vegetación de ribera donde abundan zarzas (Rubus fruticosus), madreselvas (Lonicerasp) y aneas (Thypa latifolia). Precisamente por el refugio que proporciona su densa vegetación, es habitual ver numerosas especies de aves, destacando grivas (Turdus viscivorus) y zorzales (Turdus philomenus).
La ermita de San José sobresale en la altura en el entorno de cultivos que la rodea, constituyéndose como un extenso promontorio desde donde se deslizan amplias laderas cubiertas por un denso pinar. Se encuentra situada en la parte más alta de la sierra que lleva su nombre. Bajo el gran pino achaparrado de la ermita de San José que se encuentra en la parte posterior de la ermita, se divisa una amplia y generalizada panorámica del cauce del Mezquín, el Barranc Fondo y de la sierra de la Ginebrosa.
En la zona de los oscuros la roca se cuelga sobre el rio y la vegetación termina de cerrar el espacio envolviéndonos. Allí el agua nace en los manaderos.
Mas adelante un sendero nos indica que podemos bajar hasta el rio para visitar los oscuros del Mezquín, luego continuaremos por la ladera dejando el rio a nuestros pies.
Comenzaremos el barranco del Moro por un muro de contención y muy cerca encontraremos el desvío a la fuente de la carrasqueta , donde el agua mana pausada. El itinerario discurre entre el pinar que se acompaña de enebros (Juniperus axycedrus), sabinas (Juniperus thurifera) y romeros (Rosmarinus oficinalis).
Aunque hace unas décadas que las poblaciones de esta especie se encuentran en peligrosa situación, en el Barranc Fondo, si tienes suerte, en ocasiones se ve una pareja de alimoches que aquí pasan la época cálida y la reproducción.
El recorrido está salpicados de árboles del tipo agrícola – forestal como latoneros, caquis, membrilleras, higueras y mangraneras, entre los que si nos acompaña la suerte, podremos observar el fugaz y cromático vuelo de la oropéndola (Oriolus oriolus) que destaca por su llamativo plumaje de color amarillo. Difícil de ver, se compensa con un peculiar canto aflautado, muy fácil de identificar.
Entre la maraña de cañas, juncos y zarzas que convierten a este estrecho cauce en impracticable, salvo por los escasos pasos que aun utiliza el ganado en sus desplazamientos, revolotean diversas aves insectívoras entre las que con paciencia podemos observar especies como mirlos (Turdus merula), mitos (Aegithalos caudatus) y mosquiteros (Phylloscopus collybita).
ave insectívora de colores muy llamativos, azulados y amarillentos.
de canto melodioso y potente, este ave insectívora encuentra su hábitat perfecto entre los paisajes del Barranc Fondo.
es un ave insectívora de colores amarillos y azulados que encuentra su hábitat perfecto en el Barranc Fondo.
En la zona de las Calderas, los grandes bloques de conglomerados dibujan un entorno de monumentalidad natural. Desprendidas de las paredes, algunas entorpecen el paso del rio creando cascadas y remolinos.
Un mirador nos ofrece una hermosa vista del Barranc Fondo, que aquí se abre en una amplia val. Se pueden localizar fresnos, chopos, enebros, sabinas negras y nogales (Junglans regia).
El sendero nos conduce, junto al rio, hasta entrar en un espectacular meandro rocoso, por el que nos adentraremos. El río, absorbido por las zarzas, apenas se hace notar.
Optando por continuar hacia La Codoñera, encontramos el maltrecho Molí Siscar, con su acueducto de piedra para salvar el barranco y su balsa y tajaderas en la parte alta.
Todavía son visibles los restos de un azud que derivaba agua del Mezquín a una acequia que la conducía hasta el Molí Siscar y La Codoñera.
Las parideras que aprovechan los abrigos rocosos son numerosas, como la de la cueva Taulera, convertida en refugio de ganado mediante muros de piedra. A unos pocos minutos encontramos una bifurcación que, si seguimos hasta la izquierda nos conduce hasta Torrevelilla.